viernes, 24 de octubre de 2014

De boda en China

   El mes pasado una de las profes de la escuela me invitó a su boda, algo que secundo el que iba a ser su marido llamándome para que por favor fuera a la boda que les hacía mucha ilusión. Así que allá que nos fuímos, cono todo el calor que hacía en Septiembre a echar un día de boda, Gracias a Seven y su ya marido Mario.

Letrero que indicaba el salón de la boda
   Empecemos por explicar cómo funcionan las bodas chinas, que son un poco diferentes a las bodas españolas. Lo primero por supuesto son los novios. El día de la boda, tradicionalmente los amigos de los novios hacen juegos y pruebas que el novio ha de superar hasta llegar a casa de la novia y recogerla allí para ir a donde se realice la boda, que normalmente suele ser en un hotel. Otro dato a destacar es que el novio va siempre con traje de chaqueta, pero la novia se cambia de vestido. Llega a la ceremonia con el vestido occidental de boda. Tras el "casamiento", se ausenta mientras los invitados comen y reaperece con el vestido tradicional rojo como manda la tradición china. Aquí también he de remarcar que en Shanghai me encontré varias veces en que las novias combinaban ambos vestidos, el vestido de novia occidental en lugar de ser blanco era rojo, algo que quedaba bastante bien, siendo sincero.

El vestido blanco de Seven
Vestido tradicional en color rojo
    La ceremonia es otro aspecto a resaltar, puesto que no tiene nada pero absolutamente nada que ver con lo que estamos acostumbrados en España. La ceremonia se realiza en el salón donde es el banquete, que suele ser, como he mencionado anteriormente, en algún salón de un hotel. El día de la boda de mis amigos había por lo menos ¡7 bodas en el mismo hotel! Una primera parte en la ceremonia es contar un poco cómo se conocen los novios, discursos de personas que han supuesto una parte importante en la vida de los novios (para Seven fue uno de sus profesores de Universidad y para Mario la hermana de su difunta madre), todo ello aderezado con el desparpajo y el cachondeo de Mario, que cada vez que cogía el micrófono la liaba pardísima.

Discursos para los novios
   Una segunda parte es cuando los novios encienden juntos velas puestas en forma de corazón simbolizando su vida juntos, y también llenando una torre de copas de cava, donde el cava va pasando de una copa a otra hasta llenar todas.



   La última parte es donde los novios agradecen a los padres el hecho de estar ahí siempre con ellos y les muestran su respeto. En este momento el novio llena una taza de té que entregará al padre de la novia y viceversa, dándoles las gracias por entregarles a su hijo/a en esta vida, algo muy bonito. Los padres beben para demostrar su aceptación y abrazan a los novios, mientras les desean lo mejor en su nieva vida. Por último la novia lanza el ramo de flores al estilo occidental y llega la hora de comer (¡por fin!).


   Al contrario que en España, o por lo menos a lo que yo estoy acostumbrado en mi familia, donde las bodas llegan a las 12 horas como mínimo, esta boda duro unas 3 horas incluyendo la ceremonia completa y el almuerzo. Los camareros empezaron a servir la comida cuando aún estaban hablando los novios, y no paraba de salir la comida. Mientras comíamos, la novia se cambió de vestido y cuando volvióo con su vestido tradicional empezaron a pasar por todas las mesas donde daban de comer algo simbólico a los invitados o algo de beber, para hacerles partícipes de la ceremonia y para agradecerles el estar en ese día con ellos.

¡A comer se ha dicho!

   Lo único que queda después de que los novios hagan el "tour" por las mesas, es recoger y marcharse, puesto que antes de que haya acabado la gente de comer ya está casi todo el salón recogido, tanto que te da apuro a seguir sentado comiendo. Fue una grata experiencia, distinta, pero bastante curiosa de presenciar. De nuevo gracias a Seven y Mario por dejarme participar en su boda.

   ¡Nos leemos pronto!


   Siempre podéis ver todas las fotos de la boda en mi Flickr.

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